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Tenuta Manna
En las laderas volcánicas del Vesubio, donde la zona protegida se extiende por dieciocho municipios, Tenuta Manna cultiva el Pomodorino del Piennolo DOP, el pequeño fruto ovalado y puntiagudo que da nombre a la denominación. Cada baya pesa menos de veinticinco gramos, pero concentra un equilibrio tenso entre dulzura y acidez, sostenido por una pulpa firme que no cede a la presión ni al tiempo. Es precisamente esa compacidad la que permite la desecación tradicional, el gesto que transforma el pomodorino en una reserva capaz de atravesar las estaciones colgado en racimo. Ligado al suelo lávico más que a cualquier artificio de bodega o invernadero, este diminuto vegetal sigue siendo un recurso de la cocina napolitana y de la despensa mediterránea, donde su viva acidez realza salsas, conservas y platos de pescado. No abierta a visitas, la empresa confía su relato al propio fruto, capaz de condensar en pocos gramos la intensidad de la ladera volcánica.
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